Tengo ganas de ver millones y millones de estrellas, esta noche en la hora casi 14 frente al ordenador y si parpadear mucho, mi salud por los suelos, pero mi instinto me mantiene en pie, disfrutando los amigos de la etapa, los moicanos, los zapotecas. Apunto de celebrar el cumpleaños de Vero, novia de Roy, de la Chica Stimpy y el mio, pensando en números, preguntas capsiosas, adivinanzas y otros idilios de la oficina. Mi cuerpo dice bye, me voy sin ti, mi pensamiento guarda una esperanza y la adrenalina que siempre me despierta cantando la canción de las noches perdidas como la soledad como el consuelo, los fugitivos del deber no encontramos taxi libre para el cielo.
Y mientras conducía de regreso me quede pensando en la vez que me propuse planear una temporada de receso y placer, la caminata por la rotonda del banco Central y el café en el Caledum sin prisa alguna y ya lo planeo otra vez, en otro lugar y con otro nombre pero antes de que pase otra temporada más y se pasen las horas como agua de rio, antes de que me alcance el destino me voy de juerga, a disfrutar la vida y apretar el interruptor.