Un enorme deseo de escribir nuevamente entró esta mañana con el sol, la sombra en la oficina del décimo primer piso de la ciudad más cloaca del planeta, me reveló una intención de escribir nuevamente por aquí.
Esta vida y no la otra se ha postrado ante mí en estos últimos siete meses, cada día he notado un cambio más radical que el día anterior, cada día ha sido una catarsis, soy un alquimista, soy un mago, un artista, soy un pasillo, un túnel, soy lo que da paso, lo que da lugar, lo que trasciende, lo que se transforma, lo que crea, soy un ser dentro de otro ser, soy los pies descalzos de tu libertad.
Y entre tanto ya parezco una cursi creación literaria con poco contenido de la autoría de Cohelo, entre tanto parezco una maza infinita en expansión, entre tanto tu silueta madrugando conmigo, entre tanto tus manos señalando el camino, el final del camino.
Caminemos lejos, descalzos y mudos.